Algunas afecciones humanas o, en este caso su ausencia, son caprichosas. Mi padre, por ejemplo, jamás tuvo un dolor de cabeza, se extrañaba cuando alguien se quejaba de padecerlo; preguntaba perplejo: “¿Qué os duele, por dentro…?”
A mí me pasa con el aburrimiento, que tampoco sé lo que es, nunca lo supe, y ya de pequeño, sin saberlo explicar, me extrañaba como a mi padre el dolor de cabeza ajeno, que no entendía cuando alguien decía “me aburro”. Y sí, claro, recuerdo momentos de quietud –pocos-, pero cuando así ocurría, me ensimismaba con cualquier cosa: recuerdo con especial placer cuando, cansados, o sin tener nada mejor que hacer, nos tumbábamos en el suelo y buscábamos formas en las nubes, o le poníamos nombre a las estrellas o reconocíamos palabras en el crepitar de las hojas de los árboles mecidas por el viento… En general, cuando estaba quieto, parado, todo un mundo de ensoñación se abría paso en mi cabeza, y pensaba en que era el Jabato: mi primo –un palillo- era Fideo y mi vecino Luis –un morlaco de aupa- Taurus… “¡Por las barbas de Senakerib!”, decía Taurus (que debía ser algo así como el cagarse en dios de la época).
O que recorría la banda derecha del Bernabéu y le ponía un balón de oro a Santillana…
http://www.youtube.com/watch?v=92TOHCkv6pI
O que escarbando en aquel monte del Chivo, encontrábamos por fin el tesoro…
O que eran mis manos las que buscaban a Jessica Lange entre la harina de aquella cocina…
http://www.youtube.com/watch?v=G9eHbaFJN7g
O que eran mis dedos los que tecleaban “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo…”
http://www.emol.com/especiales/infografias/100soledad/index.htm
Me estremece escuchar a alguien decir “me aburro”, con tantas y tantas cosas que demandan nuestra atención, nuestra curiosidad, nuestra ensoñación. No concibo un solo momento “en blanco” (si es que eso es el aburrimiento), porque hasta el sufrimiento del alma es un lugar de “ocupación”, chusca, pero ocupación a fin de cuentas.
Me reconozco, a veces, muchas, melancólico…pero ¿aburrido? ¿Qué es eso?

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