HOMBRE CERDO Vive ajeno a todo lo que no tenga delante del hocico. Insaciable, engulle de todo y a todos, goza de una excelente salud, así tan grandote y sonrosadito; a su manera, parece feliz. Ingenuo, bobalicón, risueño… yo no puedo evitar recordar al Maki Navaja cuando se refería a los marines americanos por las Ramblas de Barcelona, recién llegados a puerto y donde les daba el palo: “Son como los cerdos, se aprovecha todo de ellos…”
HOMBRE MOCOSiempre necesita ir pegado a alguien o estar en segundo plano, rematando frases o haciendo coro; es muy difícil despegárselo. Adulador, voceras, insulso, sinsorgo, cuando está borracho no hay quien le aguante. Suele ser feliz en todo tipo de peñas, clubes, ramas juveniles de partidos políticos, conciertos, y actos multitudinarios donde poder esconder su cobardía y sumarla a la de los demás. En grupo, cuando se vienen arriba, pueden cometer las mayores atrocidades. Los ultras son su mejor representación.
HOMBRE HIENADetrás de su permanente risa estúpida se esconde una fina inteligencia de la que se sirve para apropiarse de lo ajeno con absoluta impunidad. Es envidioso, sutil, trepa y extremadamente ambicioso. Nunca está contento con lo que tiene y carece de sensibilidad y escrúpulos para conseguir lo que quiere a costa de los demás. Siempre supone que los otros son más tontos que él. La política está plagada de ellos. También lo era una novia que tuve.
HOMBRE SAPOParece resbalarle todo o casi todo. Cree que el resto del mundo está peor que su charca. Ve pasar la vida delante de él sin inmutarse y, si lo hace, es sólo para cubrir las necesidades más perentorias. Es vago por naturaleza, carece de iniciativa y casi todo esfuerzo le parece inútil. Es un escéptico recalcitrante. La adolescencia es, a menudo, un buen criadero de esta especie.
HOMBRE LOBODesconfía de casi todo el mundo y tiende a apartarse de la manada buscando lugares áridos donde refugiarse en soledad. Puede ser fóbico social. Es poco controlable y poco previsible, por lo que despierta una permanente desconfianza en los demás. Cuando está hambriento es mejor mantenerse alejado, porque carece de principios y de reglas morales. Para ver algún ejemplar de pedigrí en su apogeo, necesitaríamos poder entrar en las oficinas de los consejos de administración de los grandes bancos o empresas.
HOMBRE PEZNo tiene perspectiva histórica, ni moral, ni apenas consciencia; vive al día, cada momento, como si fuera nuevo o el último. Amante de todo lo superficial, cree que está en el océano, pero está en una pecera rodeado de otros hombres pez. A veces, sin saber por qué, tiene un segundo de lucidez, descubre el tamaño real de su pecera y, presa de la histeria o el pánico existencial, se cuelga de un árbol. Pero por lo general es un cretino feliz. El prototipo ideal sería el perfecto metro-sexual, o algunas clases de gays.
HOMBRE PERROEs, a veces, igual de noble que el hombre toro…pero sólo con el amo. En la mayoría de los casos, de manera consciente,y por pragmatismo, se pliega a los deseos de las clases dominantes y a la mano que le da de comer. Se muestra valeroso en situaciones menores, pero cuando hay que batirse el cobre de verdad, baja las orejas, se escabulle y deja que sea el hombre toro el que se estrelle. Entre los periodistas hay mucho ejemplar de este tipo.
HOMBRE OVEJAUna especie abundante. Suele ser un hombre ignorante, servil, temeroso de dios y del patrón, sin opinión y poco dado a salirse del rebaño. Fácilmente manejable y muy propenso a balar sin sentido. De entre ellos, hay carneros dominantes que ignoran que son igual de ovejas que los demás; creen que dirigen la manada, pero no saben hacia donde, porque tienen al pastor por encima, que es el que corta el bacalao y delante del cual siempre acaban doblando la testuz. Las dictaduras y autocracias producen muchos ejemplares de este tipo.
HOMBRE TOROEs a mi juicio uno de los mas abundantes en este país. Noble, testarudo, valeroso, insensato, pasional, castigado por la lidia de la vida y tan desconcertado como cuando el toro sale a la plaza a recibir un castigo que no espera.
Luego ya, los hay mansos, más o menos bravos, cornúpetos…
No es necesario identificarse con alguno…mmm...de hecho, yo, muuu, no me veo, muuu, en ninguno, muuuu...
