
LO GE PASA ES GUE ES BUY MAJO Y LE ESDOY COGIENDO GARIÑO Y DOS ESDAMOS DOMANDO ALGO, ASI GUE HE BENSADO QUE LE DENPORGULO AL ESGALEXTRIX… YA DOLO QGUIERO. BELICES BIESTAS.
"Más vale tener buen humor que en los cojones un tumor" Mi abuelo

El tiempo…, ese canalla que erosiona los sentimientos, te trajo un día de colores y te raptó para siempre al país del blanco y negro del que, de tarde en tarde, sopla un aire fuerte, frío y seco que va esculpiendo su firma sin contemplaciones en mi rostro…y en mi alma.
ESAS MANOS
- ¡Vaya manos, abuela, mira como has puesto todo!
- Tienes razón, hijo, con esta artrosis ya no puedo hacer nada…
Mi madre, apesadumbrada, con la mirada perdida, se sentó y no dijo más.
Mi hermano y yo intercambiamos una mirada cómplice y, preso de la rabia, no pude evitar dirigirme a mi sobrino, de 17 años, así:
- Esas manos limpiaron el culo y los pañales de gasa de seis hijos y trece nietos. Esas manos zurcieron calcetines y cosieron ropa hasta el amanecer de un día tras otro para que sus hijos fueran los más guapos de la clase. Esas manos amasaron la harina de cientos de miles de magdalenas para llevárselas cada semana al internado. Esas manos fregaron a mano la extensión equivalente a cien campos de fútbol. Esas manos adornaron 50 árboles de navidad. Esas manos encendieron un millón de calefacciones del carbón que ella misma porteaba para que durmiéramos calientes todas las noches de todos los días de todos los inviernos de todos los años que estuvimos en casa. Esas manos alimentaron todas y cada una de las células de quien un día te engendró así de locuaz, guapo y libre. Esas manos, casi aun infantiles, despidieron encogidas de dolor a sus padres, y después a un hijo recién nacido. En todo ese tiempo, esas manos aun tuvieron tiempo de acariciar a tu abuelo a pesar de la inquisición de los curas antes de sostener por última vez su vidriosa mirada cuando nos dejó…
Marcha de aquí, y lávate la boca antes de pronunciar una sola letra del nombre de esta mujer, y no vuelvas a mirarle a la cara hasta que no seas capaz de imaginar sólo un diez por ciento de lo que esas manos fueron capaces de hacer.
Mi sobrino, perplejo, miró a su padre, mi hermano, que sólo dijo:
- Obedece a tu tío.